En el otono de 1991 nació Desarrollo Porcícola. Desde aquel septiembre ya transcurrieron 20 años y la revista llega a esta edad con una visión más responsable y amplia, demostrada en un ejercicio independiente, sobre todo en los últimos dos años.
Nadie podrá negar que al concebir a Desarrollo Porcícola, lo hicimos con el espíritu de servicio que la caracteriza desde entonces; tampoco podrá negarse que durante estos 20 años quienes la hicimos y la hacemos posible buscamos siempre ejercer - a veces a contracorriente- un periodismo capaz de monitorear y transparentar lo que no se ve a simple vista.
Saber que sucede en el sector y al interior de las organizaciones o empresas a las que pertenecen los porcicultores, los médicos veterinarios, nutricionistas, técnicos, trabajadores y un largo listado de personas en la cadena, es la tarea de quienes pretendemos hacer periodismo de investigación, al servicio de quienes esperan leer lo que facilita o impide el desarrollo de la actividad.
La labor que tratamos de impulsar resulta tan compleja como la realidad que viven los porcicultores, registrados o no, en el Padrón Nacional, cuyos extremos (grandes y de traspatio) están muy lejos de la realidad que, desde hace tiempo, disfrutan los pequeños granjeros de Europa. Con este tamaño, los europeos lograron el más alto consumo de carne de cerdo en el mundo, además de exportarlo y competir en los principales mercados internacionales contra las megaempresas porcícolas y cárteles de productores dominantes.
Los operadores de la política y los recursos en el sector (dirigentes o directivos de asociaciones, funcionarios de gobierno y políticos) han planteado, de manera correcta, la necesidad de profesionalizar la producción y la comercialización, "ordenar y normalizar" a los eslabones todos para certificarlos. Sin embargo, las respuestas que se dan para alcanzar esa meta se ubican en: a) allende nuestras fronteras o b) al interior de la granja, es decir, como temas a ser resueltos al interior de los organismos internacionales o por los técnicos en la cadena; ambos extremos son señalados como soluciones únicas a problemas que no se tocan en la actividad.
Dentro del subsector, el derecho que tienen todos de observar el desempeño de susorganizaciones, de la viabilidad de los proyectos, del ejercicio de los recursos públicos, es el que ejercen de manera profesional los periodistas. Son quienes en cualquier latitud tienen la misión de difundir aquello que alguien no quiere que se sepa. Esa misión la continuamos en este número 126, gracias a nuestros suscriptores y empresas anunciantes que respaldan nuestro ejercicio en Desarrollo Porcícola, la revista más antigua, a excepción de Sintesis Porcina, en el medio.
Leonel MejiaBorja Rey
Director General